martes, 25 de noviembre de 2014

DE LA PEQUEÑA A LA MEDIANA PYME (José Manuel Cansino en La Razón el 24/11/2014)


Una de las razones para entender por qué EEUU ha salido antes y con más intensidad de la crisis financiera hay que buscarla en la manera en la que los norteamericanos colocan su ahorro. Los ahorradores norteamericanos acostumbran a colocan una buena parte de su ahorro en acciones de empresas. Con esa decisión el ahorrador estadounidense elige directamente al inversor al que quiere financiar. Esto es, sobre la base de que quienes toman las decisiones privadas de inversión en una economía son las empresas, el ahorrador norteamericano decide a qué empresas va a financiar con su ahorro especialmente cuando la empresa decide captar los recursos mediante una ampliación de capital.



En España y en Europa, la mayoría de las empresas se financian a través del sistema financiero con préstamos o créditos. En otras palabras, el ahorrador europeo –a diferencia del estadounidense- deposita sus ahorros en el banco y éste los transforma en préstamos que ofrece a las empresas. El ahorrador español no conoce a los inversores a los que acaba financiando a través de su banco.
Consecuencia de lo anterior es que el papel central que el sistema financiero juega en Europa no lo tiene en EEUU y, por tanto, cuando entra en crisis como en 2007, las consecuencias son mucho menos graves en Norteamérica que en el viejo continente. Esto ha permitido a EEUU salir antes y mejor de la crisis financiera que su propia economía desató con las hipotecas ‘subprime’. Todo esto lo explicó hace unos días el profesor Serrano Sanz en la Universidad de Sevilla en la sesión inaugural de su reputado Máster en Economía Bancaria.
La lección aprendida debería ser que España y Europa necesitan mejorar la relación directa entre ahorradores y empresas inversoras lo que, conociendo el tejido empresarial español, se traduce en mejorar el conocimiento que los ahorradores tienen de las PYMES. Sólo cuando los primeros tienen una información suficiente de las segundas es posible que prefieran destinar sus ahorros a la compra de acciones que a depositarlo en el banco.
Lo anterior debe conjugarse con la necesidad que la PYME andaluza tiene de redimensionarse pasando de ser ‘pequeña’ a ‘mediana’ empresa. La razón es que la mayoría de los concursos privados y públicos para la contratación o subcontratación de tareas exigen un tamaño mínimo que no superan las empresas andaluzas que quedan así fuera de mercado. Si se facilitan las ampliaciones de capital, se abriría una vía hacia el aumento de tamaño empresarial.
Precisamente esta idea de acercar a ahorradores y a PYMES fue la que ha estado tras el desarrollo en España del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) inspirado, en buena medida, en el modelo británico. El MAB es una bolsa donde cotizan PYMEs que han superado unas exigencias de transparencia y solvencia similares a las que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) exige para cotizar en la bolsa convencional española.
Sin embargo y a pesar de las exigencias de la CNMV, el desarrollo del MAB se ha visto frenado por dos sonoros fracasos que han asustado a los pequeños ahorradores que debían jugar un papel principal. Así me lo señala el profesor Diego Barbadilla de la Universidad de Sevilla; uno de los principales expertos en marcado bursátil y financiero de Andalucía. El primero fue el protagonizado por la empresa barcelonesa Zinkia productora del famoso ‘Pocoyó’, cuyos capítulos se visionan una media de 15 millones de veces al mes en la plataforma ‘Youtube’. El segundo fracaso ha sido más reciente y mediáticamente más relevante. Se trata de la empresa española de wi-fi ‘Gowex’.
En el origen de estos dos sonoros fracasos está la calidad de las auditorías en las cuentas de ambas empresas. Cuando la veracidad de las cuentas se pone en solfa, los accionistas se deshacen de las acciones rápidamente provocando que su precio caiga a plomo. Sin el supervisor tanto de la Bolsa española como del MAB no resuelve este problema (que no es exclusivo de España sino mundial), millones de ahorradores seguirán siendo remisos a comprar directamente acciones, fundamentalmente de PYMEs.

Efectivamente, la supervisión de la veracidad de las auditorías no está entre las competencias autonómicas. Afortunadamente, habida cuenta de lo carísimo que ya resulta un modelo regional que replica 17 veces la estructura estatal. Sin embargo, las autoridades regionales sí disponen de instrumentos de apoyo a las PYMEs que quieran entrar a cotizar en el MAB. Sería una buena forma de facilitar la captación de recursos directa de los ahorradores. Nuestra recomendación sería aperturar un servicio de apoyo a las empresas que quieran emprender este camino. Un servicio que siempre recomendamos que sea cofinanciado entre la Administración Pública y la empresa.

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