miércoles, 23 de noviembre de 2016

PROYECTO ISLERO. UN LIBRO NECESARIO (José Manuel Cansino en La Razón el 21/11/2016)

Aunque las energías renovables reciban desde hace años la atención mediática como apuesta para el abastecimiento energético, otras energías “limpias” (no emisoras de gases de efecto invernadero) siguen formando parte de la denominada matriz energética. Es el caso de la energía de fisión nuclear. Pero también hay otras energías limpias que son la apuesta de muchos convencidos para el futuro abastecimiento energético. En este segundo caso es obligado hablar de la denominada Fusión Nuclear por vía de confinamiento inercial. Es obligado, además, con motivo de la reciente publicación de “Proyecto Islero” (Editorial Guadalmazán) de General del Ejército del Aire y Catedrático de Física Nuclear desde 1973, Guillermo Velarde, uno de los científicos españoles de mayor prestigio internacional. El General Velarde –alma mater del Instituto de Fusión Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid- es un claro defensor de este tipo de técnica que tiene un doble uso; militar y civil. En este segundo caso para la generación masiva de energía eléctrica.



Cuando el 17 de enero de 1966 se produjo el accidente en Palomares (Almería) de un bombardero norteamericano B52 que era abastecido en el aire por un avión cisterna, 4 bombas termonucleares (de mucha mayor potencia que las nucleares) cayeron sin detonar sobre suelo y mar español. Este militar y científico español fue uno de los destinados a analizar los restos de las bombas norteamericanas. Con sus estudios previos desarrollados en la Junta de Energía Nuclear y los hallazgos de Palomares descubrió por sí sólo el mecanismo de las bombas termonucleares –el método Ulam-Teller- lo que permitía a España convertirse en el quinto país del Mundo en poder fabricar bombas atómicas y termonucleares.
El profesor Velarde no fue enviado a Palomares por azares del destino; en 1963 le encargaron la dirección técnica del Proyecto Islero para la fabricación de bombas atómicas. En ese año ya era un reputado experto que trabajaba en la Junta de Energía Nuclear (JEN) si bien y por indicación de las propias Fuerzas Armadas, obviando su condición de militar. La calidad científica de quienes trabajaron en la JEN es difícil de exagerar aunque cualquier esfuerzo sería vano en un país donde impera un fuerte sentimiento antimilitar y antinuclear. Sin embargo es necesario recordar que los tres pilares científico-técnicos creados con posterioridad a la Guerra Civil fueron la propia JEN, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA). Los dos últimos superviven en la actualidad con una reputación internacional incuestionables. Sin embargo, la Junta de Energía Nuclear desapareció transformándose en el actual Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). No por ello el general Velarde dejó de trabajar en el Proyecto Islero que llegó a contar con el apoyo del presidente Adolfo Suárez y el Teniente General Gutiérrez Mellado. No fueron los únicos apoyos que sus trabajos científicos recibieron, también contó con el respaldo del que fuese General de la División Azul, Agustín Muñoz Grandes.
Velarde siguió trabajando en el Instituto de Fusión Nuclear (IFN) adscrito a la Universidad Politécnica de Madrid. Desde 1981 hay 3 grupos de investigación en el IFN; uno dedicado a los reactores de fisión nuclear, otro a la fusión nuclear por confinamiento inercial –la gran apuesta de este científico español- y otro dedicado al estudio de la proliferación, terrorismo nuclear y tráfico ilícito de materiales radioactivos donde destaca la profesora Natividad Carpintero. Precisamente sin la perseverancia de esta extraordinaria profesora probablemente no hubiese visto la luz este libro que es tan necesario desde varias perspectivas.
Pero “Proyecto Islero” cuenta una historia de sacrificio y superación personal en aras de la Ciencia y del servicio a la Nación española. Al leerlo no he podido evitar que vengan a mi mente otro libro y otro Velarde. El libro que he recordado es el de “Los tónicos de la voluntad” del Premio Nobel español Santiago Ramón y Cajal. Aunque realmente ese es el subtítulo de “Reglas y Consejos sobre investigación científica”. Es una obra escrita para brindar a los jóvenes investigadores recomendaciones y consejos en su orientación profesional hacia su trabajo. Recuerdo que nos recomendaba esta obra el profesor José María O’Kean a los alumnos del seminario de Economía Política que él dirigía. Años después me lo regaló el hoy también profesor de Economía, Francisco Gómez.
Tampoco he podido evitar recordar a otro Velarde, en este caso, el catedrático de Economía Juan Velarde Fuertes con quien tuve la oportunidad de trabajar estrechamente en alguna ocasión. Por cierto que es muy recomendable leer el “Liber amicorum” que publicó la Editorial Actas en 2007 a partir de la iniciativa del editor Luis Valiente y el profesor Emilio de Diego.
La posibilidad que España tuvo de convertirse en potencia nuclear con fines disuasorios finalizó cuando el 1 de abril de 1981 nuestra Nación firmó las Salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica por las que renunciaba oficialmente a la fabricación de armas nucleares. Pero el libro del General Velarde arroja fundadas dudas de que otros países, firmantes de acuerdos similares, cumplan en la práctica con sus obligaciones. Dos cuestiones resultan especialmente inquietantes. La primera es la sospecha de que Irán dispone de plantas ultracentrifugadoras para enriquecer uranio con fines militares y que está vulnerando el acuerdo ´Joint Comprehensive Plan of Action’ con el grupo P5 +1 (EEUU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) y la Unión Europea. La segunda son las actividades de la denominada Red Jan para el suministro de ultracentrifugadoras que permiten el enriquecimiento del uranio de una central nuclear convencional para su uso en la fabricación de bombas nucleares. La red toma el nombre del ingeniero pakistaní Abd al Qadir Jan que fue quien desarrolló el armamento nuclear en ese país asiático.

Para saber más les invito a comprar el libro. Leerán también sobre la duda razonable de la autoría de ETA  en el atentado del Presidente del Gobierno, Almirante Carrero Blanco.

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